March 2012
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February 2012
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- canadians: american people are so annoying
- british: american people are so annoying
- chinese: american people are so annoying
- french: american people are so annoying
- americans: we are so perfect
- mexicans: America is a continent, chingao!
1. En uno de los tomos de Anales del cine en México [no me pregunten cual, hablo “de memoria”], Juan Felipe Leal retoma la anécdota sobre un ganadero que fue a una exhibición de cine de Enrique Rosas en León, Guanajuato. Terminada la función, se acercó a Rosas para venderle pastura para sus caballos. Rosas le pregunta “¿cuáles caballos, oiga?” y el ganadero le contesta “esos que salen corriendo en el escenario del teatro”. Así de vívido era la experiencia de ir al cine.
Anécdotas similares se encuentran en todo el mundo, además de la clásica “al ver venir el tren, todos se agacharon o salieron corriendo asustados”, al respecto de la vista de los Lumiére. A ese fenómeno le he llamado “Cinema Paradiso”. Algo tiene el espectáculo del cine que nos conecta a los humanos: quizá que la oscuridad del lugar nos hace agudizar los sentidos y con ello, lo más primitivo de nuestra especie, aparece.
1.1 “Hugo” es, sencillamente, un homenaje al cine, particularmente a quien inició con la magia del espectáculo: Georges Mélies [perdón, tres años con esta lap y jamás pude usar el código Ascii]. Fue desentrañar en la pantalla las primeras ilusiones cinematográficas, reírnos un poco de los primeros cineros [así llamo yo a quienes vamos al cine por placer, más que los que van a “estudiar” las películas -los cinéfilos] y luego, gracias al 3D, sentir esa misma emoción al ver venir sobre nosotros la locomotora de Montparnasse. Ese fue quizá el mayor guiño y reconocimiento que Scorsese hizo a la cinematogría: volver a llevarnos a la ingenuidad de ese momento primario del cine y unir así, el origen con la novedad del siglo XXI.
2. Los fabulosos veinte. Periodo entre guerras. 1929: año de la crisis. A dos años del nacimiento del llamado “cine sonoro”* cuya primer “soundtrack” fue el jazz. Los últimos tres años de los fabulosos veinte son la caída de aquello que se creía consolidado: por fin, la consolidación de Estados Unidos como la nación más importante con todo y su caída económica; Europa vivía en crisis tratando de recuperarse después de la Gran Guerra e intuyendo lo que venía. En medio de todo esto, la tecnología avanza de tal manera que el séptimo arte ha cambiado tanto que sepultó a sus primeras figuras, desde Rodolfo Valentino hasta Charles Chaplin.
2.1 “The Artist” toca, al igual que “Hugo” estos orígenes del cine y también trata de retratar cómo se creaba la magia de las primeras películas (ya no eran sólo “vistas” ya eran filmes como tal). Es una cinta alegre, simpática, que retrata lo amargo del trance de una manera cómica, tal como lo hizo Chapil. Se centra en el conflicto del arte mismo y su transformación. Los encabezados que se ven en la cinta no fueron ficción, es lo que actores y productores se decían a sí mismos tratando de negar el obvio cambio. Una pesadilla auditiva que les destruía su mundo. No sólo sucedió con ellos: en todos los países, miles de empresarios se iban a la quiebra porque no tenían el dinero para remodelar sus salas e instalar la nueva tecnología, tal como le pasó a Federico Bouvi, empresario aguascalentense que murió en la pobreza y olvidado, tras haber vivido en el sueño del cinematógrafo por más de treinta años. “The artist” no tocó, por ejemplo, lo que significó que ahora podían oír las cintas en su idioma o la breve industria hollywoodense de la misma película en español y en inglés. Y como no era su objetivo, tampoco observó cómo los cineros incluso se reorganizaron socialmente al momento de asistir a cintas que sólo unos podían comprender al conocer el idioma. George Valentin simbólicamente, revive de las cenizas, pero no todos corrieron con la misma suerte.
3. El cinematógrafo apareció en 1895 pero fue el 2011-2012 cuando se le está rindiendo nuevamente homenaje. Digo nuevamente porque en 1988 pareció Cinema Paradiso,** cinta que rinde tributo a los cineros, a ese público que vivió y creció con el cine mismo. Aunque la cinta está ubicada en Italia, parece que, igual que la anécdota de miedo a la locomotora, retrata lo que pasó en muchas de las ciudades de todo el mundo: sus modestos inicios, el auge de las grandes sales, su decaída al convertirse en sala porno con tal de conseguir ingresos hasta sus derrumbes para crear estacionamientos. El cine, como parte de la vida: nace, crece, muere y revive. Cambia, se transforma, sin dejar de mostrarnos que a pesar de estar tan lejos, podemos llegar a sentir lo mismo: el fenómeno Cinema Paradiso.
Ojalá quienes hayan ido a ver “Hugo” y “The Artist” hayan dejado fuera de la sala la pretención y recordaran a esos chiquillos que se emocionaban con las cintas de Disney, cómo quienes se emocionaron con las de vaqueros o luchadores. Que quienes vayan a verla dejen fuera en el snobismo y lloren y aplaudan emocionados, como quien tras dos horas de balazos, gritaba de emoción cuando Tom Mix salvaba a la chica buena.
Gracias, por recordarnos lo que es ir y vivir el cine :’)
* El cine jamás fue mudo: siempre hubo sonoridad en la sala, ya sea con orquesta o un sencillo piano, o simplemente quién leyera los cartones pues la mayoría era analfabeta o no angloparlante.
** No olvidemos “Be kind rewind” de Michael Gondry, que hace un homenaje del público al cine haciendo un último guiño, precisamente a “Cinema Paradiso”.
LEAN LA ADVERTENCIA!!
via fogonazos.es
ADVERTENCIA: El “Cuteness Factor” de este video rebasa la dosis tolerable para seres humanos ordinarios. Si ve este video es bajo su propio riesgo de convertirse en una adolescente emocionada en un concierto de Justin Bieber
Juro que podría oír esto tooooooda la noche…
CHALLENGE ACCEPTED!